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Posts Tagged ‘bancos centrales’

Alea jacta est dijo Julio Cesar en el momento de cruzar el río Rubicòn.

Mediante este paso se rebeló contra la autoridad del Senado y dio comienzo a la larga guerra civil contra Pompeyo y los Optimates. La oración implica que él había tomado el riesgo y pasado un «punto de no retorno».

En relación al Euro, España acaba de cruzar el punto de no retorno. España ya está fuera del Euro. No hay vuelta atrás.

¿Qué ha ocurrido?

El Estado español ha nacionalizado a Bankia-BFA, el cuarto mayor banco nacional, para evitar su quiebra desordenada y ha impuesto a todo el sistema bancario nueva provisiones que se tendrán que financiar con prestamos del FROB al 10% garantizados con acciones preferentes convertibles. Ya que los bancos no podrán generar beneficios y devolver esos préstamos, de hecho y a pocos meses vista, el Estado español ha prácticamente nacionalizado todo el sistema bancario español, con la excepción del Banco Santander y el BBVA.

De esta forma, el estado español ha asumido el compromiso de pago de unos pasivos a los que no puede hacer frente. Y son unos pasivos de un tamaño descomunal. Sólo el agujero de Bankia-BFA puede representar el 25% del Producto Interno Bruto español. A esto pasivos habrá que sumar la porquería y deuda mala que están apuntadas en los balances del resto de bancos españoles.

Ni España, ni Alemania, ni Francia, ni el Fondo Monetario Internacional tienen capacidad o voluntad de hacer frente a esos pasivos. La economía de España tiene un tamaño varias veces mayor a la de Irlanda y no hay dinero para un rescate europeo. La única forma de repagar esas deudas y evitar la quiebra total es dándole a la máquina de imprenta del dinero y devaluando la moneda nacional. España está fuera del Euro.

¿Estoy siendo catastrofista?

Veamos en detalle la magnitud de pasivos que ha asumido el Estado sólo con la nacionalización de Bankia-BFA (véase este post en el blog Nada es Gratis )

  • 173.000 millones son los depositos de hasta 100.000 por titular garantizados por el Fondo de Garantía de Depositos (que al día de hoy está seco).
  • 28.500 millones es la financión recibida con avales del estado.
  • 40.000 millones son créditos del Banco Central Europeo (con garantía del Banco de España) recibidos entre diciembre 2011 y febrero 2012.
  • 4.465 millones son las acciones preferentes que compró el FROB a cambio de un prestamo y que se acaban de convertir para nacionalizar a Bankia-BFA.

O sea, que el Estado y el FGD garantizan 173 mil millones más 28 mil+40 mil +4.4, casi 250 mil millones del balance de Bankia-BFA.

La pregunta del billón: ¿Valen los activos de Bankia mas de 250.000 milones de Euros? Evidentemente no. Si lo valieran, no hubiera sido necesario nacionalizar a Bankia-BFA.

Hay que tener en consideración que esta cifra descomunal, 250.000.000.000 Euros, representa el 25% del Producto interno bruto de España.

También hay que tener en consideración que, de las cantidades detalladas arriba, 74.000 millones + 3.500 conseguidos vendiendo acciones de Bankia -BFA en su salida a bolsa, son fondos que han entrado en el agujero de Bankia-BFA en los últimos 3 años sin conseguir tapar las vías de escape. Tras 3 años y 77.500 millones, sigue insolvente y en quiebra

¿Y ahora qué?

Los mercados y lo políticos ya descuentan la salida de Grecia el Euro en cuestión de pocas semanas. En el caso de España, estas medidas pretenden ganar tiempo y allanar el camino para reducir el caos que provocará la salida de España del Euro.

En un post anterior argumentaba que se estaba gestando la separación del Euro en dos áreas monetarias coherentes. La ventana de oportunidad para que esa medida se hubiese llevado a cabo se ha cerrado. Ahora no queda otra posibilidad que la salida de España del Euro.

Hasta que España no salga del Euro, seguirán saliendo capitales del país y no habrá ni un duro para inversión, productiva o no productiva. De hecho, los capitales ya están saliendo de España a un ritmo vertiginoso: la financiación oficial neta del BCE /Eurosistema para la economía española en el balance del Banco de España acumulada está hoy en día a más de 300 mil millones, comparados con los 175 mil millones de finales del 2011 (véase el post del blog Nada es Gratis )

¿Por qué este aumento en tres meses de 125000 millones? Esa cifra supone prácticamente entera una salida de capitales al extranjero por una magnitud del 13% del Producto Interno Bruto. Otra vez, son cantidades descomunales que la economía española no puede asumir.

España ya tiene un 25% de paro y un déficit presupuestario descontrolado, debido a la bajada de ingreso fiscales y a la subida de gastos financieros para captar dinero para financiar su creciente deuda. Los distintos Gobiernos en los últimos 4 años no han conseguido acertar ninguna previsión de déficit, ingreso y gasto. En el primer trimestre fiscal, los ingresos del estado han bajado pese a la subida de impuestos. Nadie en su sano juicio prestará dinero frente a una gestión tan chapucera de las cuentas publicas.

El dinero sale a la espera de que una nueva moneda española se establezca y se devalúe entre un 50% y 70%, antes de encontrar su nueva tasa de cambio de equilibrio con el Euro y el Dólar.

Como dicen los anglosajones, “we are living on borrowed time”. Estamos viviendo en tiempo prestado. Nos hallamos en un limbo de espiral descendiente hasta que se rompa la baraja del Euro. Estamos atascados en una DEPRESIÓN económica.

Por lo menos el primer paso se ha dado. España ya ha salido del Euro.

Espero vuestros cometarios…

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Hoy os voy a contar dos fábulas de metafórica actualidad, para explicar a los niños -y a los no tan niños- lo que está ocurriendo en este mundo desde que se empezó a hablar de “crisis”. Ambas fábulas encierran la misma moraleja.


El monje que compró media docena de Ferrari

Había una vez, en un lugar cuyo nombre no quiero recordar, un joven rey que cultivaba una gran pasión por los coches de carrera. Un buen día, el rey decidió que la prosperidad de su reino dependía de que cada ciudadano pudiera conducir un Ferrari rojo flamante.

Para conseguir ese ambicioso objetivo, el joven rey financió un imponente programa que puso en funcionamiento fábricas para construir coches Ferrari en todo el país, y subvencionó la producción con el dinero de los impuestos. Con gran gozo de todos sus súbditos, puso a la venta esos coches de lujo con un 50% de descuento sobre el precio real. Los concesionarios de coche se llenaron, mientras miles de hombres y mujeres compraban su coche Ferrari.

Un día, las ventas empezaron bajar. Una vez más el joven rey decidió reducir el precio de venta a la mitad. Una nueva ola de compradores compulsivos se amontonaron en los concesionarios para comprar Ferrari. Sin embargo, con el pasar del tiempo las ventas volvieron a bajar y el rey optó por reducir el precio de un Ferrari nuevo rojo flamante a 900€.

La noticia voló como el viento, a lo largo y ancho del gran rió que cruzaba los territorios del reino y, de pronto, se formaron largas colas delante de los concesionarios. Los Ferrari se vendían como churros. Había quien compraba 3 a la vez. Un monje compró media docena.

¿Por qué no? ¡Estaban baratísimos! Se compraban coches Ferrari para que cada niño pudiera jugar con uno en el césped de su parque infantil. El frenesí continuó hasta que el reino entero estaba inundado de Ferrari.

Desdichadamente, la ventas volvieron a bajar y al rey entró un ataque de pánico. Era imprescindible vender más Ferrari para evitar, por lo menos según su razonamiento, que la economía se hundiera.

La crisis era grave. Los súbditos estaban trabajando hasta 3 días a la semana sólo para poder pagar los impuestos necesarios a mantener abiertas y en funcionamiento las fábricas y que se producirán mas y mas coches Ferrari. Si se dejaban de vender Ferrari, la economía iba a colapsar. Era preciso tomar decisiones difíciles y el rey se demostró a la altura del reto: decidió regalar los Ferrari.

Unos pocos coches Ferrari más salieron de los concesionarios, pero pronto volvió el estancamiento. Nadie quería ni un Ferrari más. Estaban hasta los mismísimos Ferrari… de Ferrari. Daba igual que fueran gratis. Ya no se podía encontrar nada útil que hacer con ellos.

Un buen día de primavera, en el reino terminó la producción de Ferrari. Durante años se trabajó en el reino para deshacerse de los Ferrari que obstruían las calles, las plazas, los parques. Hasta el río se había llenado de Ferrari y no se podía cruzar. Los ingresos de los impuestos se hundieron, las fábricas cerraron y el desempleo se disparó. La economía se hundió. Los súbditos no podían pagar ni la gasolina, por lo que muchos Ferrari se quedaron abandonados y oxidados.

Cuando el reino por fin superó la gran crisis, el número de Ferrari era inferior al que había antes del ambicioso programa del -ya no tan joven- rey, apasionado de coches de carrera.

 

El cuento del Crédito

Había una vez, en un país cuyo nombre prefiero no delatar, un Gobierno que deseaba ardientemente un gran crecimiento económico.

Un buen día, el Gobierno decidió que la prosperidad de su país dependía de producir crédito y de que cada ciudadano pudiera acceder a ese crédito.

Para conseguir ese ambicioso objetivo, El Gobierno inició un ambicioso programa que puso en funcionamiento un banco central, sucursales bancarias, bancos de inversión, bolsa de valores y tarjetas para crear crédito y distribuirlo en todo el país. Con gran gozo de todos, puso a la venta crédito a un precio muy inferior a la tasa de mercado. Las sucursales de los bancos se llenaron, mientras miles de hombres y mujeres solicitaban crédito.

Un día, la cantidad de prestamos empezó a bajar. Una vez más el Gobierno instó a los bancos a volver a reducir el precio de venta del crédito. Una nueva ola de prestamista compulsivos se amontonaron en los bancos para solicitar crédito.

Sin embargo, con el pasar del tiempo las ventas volvieron a bajar y el Gobierno optó por reducir el precio de del crédito al 1%.

La gente volvió en masa a los bancos para solicitar aún más crédito. ¿Por qué no? ¡Estaba baratísimo! Los prestatarios utilizaron crédito para comprar casas, barcos, vacaciones, ropa, comida, coches y hasta Ferrari para llevar los niños al parque. El país se inundó de crédito.

Desdichadamente, los créditos concedidos volvieron a bajar y al Gobierno entró un ataque de pánico. Era imprescindible conceder más crédito para evitar, por lo menos según su razonamiento, que la economía se hundiera. La crisis era grave. Los ciudadanos estaban trabajando hasta 3 días a la semana sólo para poder pagar los intereses sobres sus deudas y los impuestos necesarios a pagar las deudas de los bancos.

Si se dejaban de mover crédito, la economía iba a colapsar. Era preciso tomar decisiones difíciles y el Gobierno se demostró a la altura del reto: empezó a regalar crédito a tasas de interés reales negativas.

Unos pocos créditos más se movieron por la economía, pero pronto volvió el estancamiento. Nadie quería ni un crédito más. Daba igual que fuera gratis. Ya no se podía encontrar nada útil que hacer con ello.

Un buen día de primavera, en el país se terminó de distribuir crédito. Durante años se trabajó para deshacerse de la colosal deuda que se había acumulado. Los ingresos de los impuestos se hundieron, los bancos cerraron y el desempleo se disparó. La economía se hundió. Los ciudadanos no podían pagar los intereses de las deudas que habían asumido por lo que muchos de los activos que se compraron con ese crédito empezaron a generar minusvalías.

Cuando el país por fin superó la gran crisis, la cantidad total de crédito era inferior a la que había antes que empezara el ambicioso programa del Gobierno.

 

La moraleja

¿Por qué lo llaman crédito si lo que quieren decir es deuda?

Durante los últimos 70 años, los Gobiernos, empresas y privados de todo el mundo han acumulado una cantidad de deuda colosal que supera con creces la capacidad de generar ingresos para pagarla.

¿Alguien quiere comprar un Ferrari? Lo vendo baratito…

Si te gustó el cuento, ayuda a menearlo

Para una exposición mas detallada del porque nos encontramos en una encrucijada económica critica y de como puedes sobrevivir y prosperar en una depresión económica de carácter deflacionario, te remito a los posts anteriores en este blog
 

 

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El primer paso para sobrevivir y prosperar en a una depresión deflacionaria es entenderla. Este es el primero de una serie de post cuyo objetivo es analizar y explicar de forma sencilla como funciona la economía en la situación deflacionaria en la que nos encontramos.


¿Inflación o deflación?

Ayer los partidos políticos españoles se reunieron en una comisión para consensuar medidas para “salir” de la crisis. Por supuesto, no se ha llegado a ningún acuerdo. Las medidas que proponen unos y otros son mutuamente incompatibles y opuestas. Por ejemplo: unos defienden subir los impuestos y otros bajarlos.

¿Cómo es posible que antes el mismo problema se abogue por soluciones totalmente opuestas? Si te llevas la impresión de que los encargados de gestionar la economía están dando palos de ciegos y que se dejan guiar mas por ideología que por análisis económica, estás acertando.

Sin embargo, no es un problema únicamente español o ideológico. Es el reflejo del desacuerdo entre los principales economistas a nivel mundial sobre si estamos pasando por un proceso de larga duración de deflación o si hay serios riesgos de inflación.


¿Que es la deflación?

A nivel intuitivo se asocia la inflación con la subida de precios de los bienes y servicios que se venden en los mercados, y la deflación con la bajada de los mismos precios.

Esta visión es incorrecta. En realidad, lo que varia es el valor de una unidad de moneda: la deflación ocurre cuando la cantidad de moneda en circulación en una economía disminuye en relación a la cantidad de bienes y servicios que se pueden comprar en esos mercados.

La escasez de moneda en relación al total de bienes y servicios en venta hace que con una unidad de la misma se pueda comprar cada vez mas. La subida y bajada de los precios es solo una consecuencia de la relativa escasez o abundancia de dinero en circulación.


El helicóptero

Algunos economistas abogan por el hecho de que la deflación es imposible porque los bancos centrales pueden “imprimir” dinero sin limite. Es la teoría del helicóptero: si falta dinero en la economía, se pueden fabricar billetes y tirarlos desde un helicóptero y se soluciona el problema.

Si esta teoría fuera cierta, la solución a la crisis actual sería muy sencilla: sería suficiente extender un cheque de 1 millón de Euros a cada uno de los ciudadanos del mundo para reactivar la economía.

La realidad es que los bancos centrales no controlan la cantidad de dinero en circulación porque su cantidad total depende de el uso que hacen de él los individuos, los bancos y las empresas.


La asistenta casadera

Hagamos un ejemplo sencillo. Imaginemos que vives en una pequeña isla- nación y que la única moneda en circulación es un billete de 1€ en tu bolsillo. Analicemos que puede ocurrir con tu dinero:

  • Compras pan al panadero y le entregas 1€. El panadero compra un café en la cafetería del pueblo y le entrega el euro. El dueño de la cafetería se compra un periódico y entrega al quiosquero el euro. En esta pequeña economía, a partir de 1€ se ha creado una actividad económica (un “Producto Interior Bruto” o PIB) de 1+1+1 = 3€. El Euro ha circulado, creando una riqueza de 3€ y tres personas han tenido acceso a dinero en sus manos. La economía crece y hay trabajo.
  • Te quedas el euro en tu bolsillo por la razón que sea (tienes miedo, todos hablan de crisis, no sabes como pagar el alquiler el mes que viene, etc). ¿Resultado? El PIB de la economía de tu isla baja de 3€ a 0€ y el panadero y el quiosquero terminan en el paro.
  • El banco central de la isla imprime otros dos billetes de 1€, los entrega al panadero y al quiosquero y ellos también deciden guardarlos (porque “hay mucha crisis”, están en el paro y nadie compra pan y prensa). El PIL de tu isla sigue en 0€ y todos en el paro.

Por el mismo mecanismo, si triunfa el amor y decides casarte con la asistenta a quien pagabas para ayudarte a llevar la limpieza en tu casa, el PIB de tu isla se contrae.

En la economía real, este fenómeno se magnifica porque, mientras los individuos gastando suman dinero a la economía, los bancos, extendiendo crédito, multiplican la cantidad de dinero en circulación.

En el contesto actual, los bancos centrales han perdido la capacidad de regular la economía controlando la cantidad de moneda en circulación: los bancos no prestan dinero, las empresas no solicitan crédito para inversión, los consumidores no asumen prestamos para consumir y limitan su consumo. Estamos atascados en un proceso deflacionario de larga duración.


Reactivar la economía

La actividad económica es un torbellino que se arranca y sigue inercialmente.

Si se queda atascado, hay que cambiar los precios relativos para que las fuerzas de mercado vuelvan a realocar los recursos de la forma mas eficiente y de paso se instale una inercia de dinamismo y movimiento sobre la que trabajar para crecer.

Para entendernos: en la presente situación de deflación, no tiene sentido que te compres un piso porque los precios de los inmuebles están hinchados a niveles irreales, se espera que bajen y es casi imposible que un banco te conceda una hipoteca. El mercado está congelado y el sector de la construcción perdiendo empresas y generando paro. El torbellino se ha atascado.

Pese a que hay millones de pisos vacíos en España y gente que los necesita, los precios no bajan porque los balances de los bancos se basan en esas valoraciones hinchada y ficticia de sus “activos” inmobiliarios. Una bajada de precios a nivel de mercado comportaría la quiebra técnica del sistema bancario español.

Descongelar el mercado inmobiliario con bajadas del 50% en su nivel de precios, a través de impuesto sobre los millones de pisos vacíos y exigir provisiones mas elevadas a los bancos por sus “activos” inmobiliarios, cambiaría los precios relativos, o sea la relación entre tu sueldo y el precio de un piso. Esa medida arrancaría el torbellino de la actividad económica, instalando una inercia de dinamismo y movimiento sobre la que trabajar para hacer crecer la economía.

Esa medida reactivaría la construcción y permitiría que bajaran drásticamente los alquileres, posibilitando a los trabajadores españoles moverse y emigrar hacia donde haya mas trabajo. Eso aumentaría la flexibilidad y productividad del trabajo en España mas que una reducción de los salarios o costes laborales en pos de “mejorar la competitividad”.

Una reducción de los sueldos, en cambio, agravaría todavía más el atasco del torbellino de la actividad económica.

En la situación de depresión deflacionaria en la que nos encotnramos, te aconsejo utilizar este criterio a la hora de valorar las propuestas para enfrentarse a la crisis que se plantean desde la arena política: ¿desatascan y dinamizan el torbellino de la economía?

Para una exposición mas detallada del porque nos encontramos en una encrucijada económica critica y de como puedes sobrevivir y prosperar en una depresión económica de carácter deflacionario, te remito a los posts anteriores en este blog:

– post: “Déja vu
– post “El umbral de la recuperación
– post “En una imagen la historia del capitalismo mundial, de 1760 hasta la actualidad
– post “¿1930 o 2010?”


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