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expansion credito en EEUU de 1915-2002

Expansión del Credito como percentual del PIB de EEUU 1915-2002

Esta imagen de Elliot Wave Theorist vale más que mil palabras. Reproduce la evolución del cedito total extendido en EEUU en relación a su Producto Interior Bruto desde 1915 hasta 2002 y nos enseña que le espera a la gigantesca burbuja de crédito mundial que se ha inflado a lo largo de los últimos 70 años.

Tras la Gran Depresión, la Fed y el gobierno de EEUU se embarcaron en un programa de creación de nuevo dinero y crédito, fomentando la confianza de los prestamistas y los prestatarios a fin de facilitar la expansión del crédito. Estas políticas, que ya habían generado la burbuja de los años 1920-1929 que estalló en la Gran Depresión, son la causa directa de la tendencia expansiva mucho mayor que se inició en 1932 y que se ha acelerado durante el último medio siglo.

Otros gobiernos y bancos centrales a lo largo y ancho del mundo han seguido políticas similares. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones similares, financiado principalmente por el contribuyente de EE.UU., han otorgado créditos inmensos en todo el mundo.

Sus políticas han apoyado una inflación casi continua en todo el mundo, especialmente durante los últimos treinta años. Como resultado, el sistema financiero mundial está congestionado de deuda no auto-liquidable.

Varios economistas han alabado este sistema bajo la creencia errónea de que la expansión del crédito promueve el crecimiento económico. Es tristemente falso. El crédito empuja el crecimiento económico en el corto y medio plazo, pero a la larga la colosal deuda que se acumula colapsa por su propio peso. A ese fenómeno se le llama deflación y destruye la economía. Una economía devastada, por otra parte, estimula comportamientos políticos radicales, algo que empeora aun mas la situación.

El valor del crédito que se ha extendido en todo el mundo no tiene precedentes. Peor aún, la mayor parte de esta deuda es del tipo no auto-liquidable. Gran parte de ella comprende préstamos a los gobiernos, los préstamos de inversión para la compra de acciones e inmuebles y préstamos para artículos de consumo corriente y servicios, ninguno de los cuales esta relacionado con una inversión en actividad productiva que genere recursos para pagar la deuda. Incluso una gran cantidad de deuda corporativa es hoy en día del tipo no auto-liquidable, ya que gran parte de la actividad empresarial en estos últimos años está más relacionada con las finanzas que con la producción.

En los últimos dos años, las medidas que se han adoptado para paliar la crisis consisten marginalmente en crear más dinero de la nada a traves del denominado “quantitative easing” y, principalmente, en emitir más y más deuda a cargo de los Gobiernos. Más de lo mismo.

La economía global está enganchada a la droga del crédito y, en vez que pasarla por un programa de desintoxicación radical, se le está administrando cada vez mas droga dura.

Tengo claro que la arquitectura financiera global tiene fallos estucturales y conceptuales insalvables. Se está cayendo por su propio peso y habrá que reedificarlo desde sus escombros.

Espero vuestros cometarios….

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¿Eliminar totalmente el IRPF y el IVA?
¿Sustituirlos con impuestos sobre el consumo de crédito y energía?
¿Bajar los precios de los pisos un 60%?

Los medios de comunicación tradicionales y la blogosfera se han hecho eco de que la comisión creada por el Gobierno para pactar medidas para atajar la crisis se está atascando en un debate sobre si subir o bajar el IVA.

De el análisis que llevé a cabo en los post anteriores en este blog, resulta claro que una subida del IVA sería prejudicial para la economía en su conjunto al contraer todavía más la raquítica actividad económica actual y que una bajada del IVA no supondría un estimulo suficiente a reactivar la economía.

En conclusión, ese debate es puramente estéril. Suena a debate sobre si poner una tirita blanca o roja para tapar una herida de corazón abierto brotando sangre.

Puestos a hablar de cambios de estructura impositiva e ingeniería fiscal creativa, lanzo algunas ideas rápida y superficialmente, basándome únicamente en el criterio de utilizar los impuestos para incentivar lo deseable y desincentivar lo que no lo es y el efecto dinamizador que tendrían sobre la actividad económica.

La radicalidad de las siguientes propuestas reside en finiquitar el actual sistema impositivo que penaliza el consumo básico, la producción, la inversión productiva y estimula el uso improductivo del crédito. Y sustituirlos por un sistema que se financie con impuestos sobre el consumo de crédito y energía.

Medidas para desbloquear el mercado inmobiliario desde la oferta

  • Impuesto brutal sobre pisos vacíos. Propongo 50 € anuales por metro cuadrado. La razón lógica es establecer impuestos sobre recursos no utilizados o infrautilizados por las externalidades y coste para la colectividad que crean: usar dinero (encima prestado desde el extranjero) para construir millones de pisos y dejarlos vacíos o comprar sobredimensionados no aporta nada productivo a la colectividad y quita recursos a empresas que pueden invertir y crear riqueza, beneficios y tecnología. Financiar el hormigón abandonado es un derroche de recursos escasos y lleva los bancos que lo financian a la quiebra. ¿Quién paga estos costes “externos”? Un impuesto puede incluir esos costes no computados en el precio de compra de los activos infrautilizados y cargarlos a quien, libremente, opta por dejar un piso vacío. Esa medida sacaría al mercado los millones de pisos vacíos que hay actualmente en España y que se han comprado como “inversión”, impulsando el mercado de compraventa y alquiler residencial y, de paso, fomentaría la movilidad geográfica de los trabajadores españoles hacia regiones con mas trabajo. La sociedad no puede seguir subvencionando la nefasta “inversión” en hormigón abandonado.
  • Subir las provisiones que los bancos tienen que pagar sobre los “Activos” inmobiliarios en su balance al 80%. Los balances de los bancos españoles se basan en una valoración ficticia de los activos inmobiliarios en sus carteras. En el post “El crash inmobiliario de 2010” en este blog describía la estrategia que están adoptando: evitar el ajuste de precios a nivel de mercado en la espera que el mercado se recupere en unos años, tal como ya hicieron en los años ’90. Según el consejo General del Poder Judicial, en 2009 los bancos han embargado 150 mil pisos y se esperan 200 mil embargos más en 2010. Contabilizando las viviendas que han entregado las promotoras a los bancos para canjear su deuda, actualmente los bancos tienen fuera del mercado casi un millón de pisos.
  • Subir al 50% los impuestos sobre las plusvalías inmobiliarias. De un plumazo, reducimos los enormes incentivos que ha habido y sigue habiendo a la especulación basada en el ladrillo que ha resultado en millones de pisos vacíos, millones de personas que necesitan comprar piso pero no pueden permitirse pagar los precios irreales corrientes y miles de millones de euros de beneficios para unos pocos especuladores.

Medidas para reactivar el mercado inmobiliario desde la demanda

  • Establecer una nueva formula de Leasing Inmobiliario para los nuevos contratos de compraventa de pisos, trasmisible para fomentar la movilidad laboral, con rescate de las cantidades entregadas al vencimiento (30 años) para comprar el inmueble, con perdida de todas las cantidades entregadas en caso de impago y desahucio en 3 meses. Para una análisis detallado de esta medida, vean el artículo de Remo en El blog Salmón.
  • Eliminar los impuestos sobre la compraventa de inmuebles residenciales. Necesitamos que el mercado inmobiliario se descongele para reactivar la actividad económica. La compraventa de pisos residenciales es positiva para la colectividad y decenas de miles de euros de impuestos y gastos notariales empujan en la dirección equivocada.

Medidas racionalizadoras del uso del crédito
El crédito es un bien público escaso y hay que utilizarlo de forma productiva.

  • Establecer impuestos sobre créditos del tipo non-self-liquidating (no utilizados para inversiones productivas sino para consumo): si me compro a crédito un coche para ir a trabajar y ganar mas, estoy creando el flujo de ingresos necesarios para pagar el préstamo y usando el crédito de forma eficiente. Si pido prestado 10 veces mas para comprarme un cochazo para ir al mismo trabajo, la diferencia es dinero mal utilizado, con gran riesgo de impago e insolvencia del sistema bancario a nivel agregado. Es correcto que quien decida comprar un coche, una vacación, un electrodoméstico o un piso por encima de la capacidad intrínseca de la actividad financiada a crédito de generar retornos, tenga que pagar un sobrecargo que y pague el daño potencial que genera.
  • Establecer un sistema de crédito con tasa de interés segmentada y progresiva según su cantidad, uso y la rentabilidad de la inversión que financia. El apalancamiento para especular con activos financieros tiene que costar mas que un préstamo para construir un aeropuerto.

 

Medidas para reactivar el mercado y la productividad laboral

  • Establecer un impuesto sobre el despido: está claro que es algo que crea un enorme trastorno a la sociedad, que va mas allá del coste monetario del subsidio de desempleo. Es correcto cargar estos costes con un impuesto.
  • Eliminar el IRPG que pagan las empresas sobre sus beneficios si sus beneficios se materializan en creacion neta de empleo. Los beneficios empresariales son síntoma de sana actividad operativa, ¿por qué penalizarlos y desencentivarlos? Si esos beneficios se traducen en crecimiento del empleo, grabarlos con impuestos es negativo.
  • Establecer impuestos sobre las horas extras trabajadas y la responsabilidad penal de los directivos de las empresas por horas extras no pagadas: ¿a que las empresas tendrían que ponerse las pilas y aumentar la productividad de sus empleados y la planificación eficiente, por objetivo, para sacar resultados en 8 horas de trabajo? Se acabarían las reuniones que empiezan a las 19:00 y el estar todo el día apagando fuegos
  • Eliminar totalmente impuestos sobre el establecimiento de actividades económicas (IAE y parecidos, gastos de constitución, etc.): queremos mas actividad económica y cualquier traba burocrática o de coste en ese sentido es un lastre contraproducente. En los próximos años, los trabajos en España serán creados por nuevas empresas en nuevos sectores. Debería ser posible crear una empresa en 20 minutos, por Internet y sin ningún coste
  • Establecer impuestos sobre la infra-escolarización (impuesto para familias cuyo hijos no alcanzan un nivel educativo mínimo) usado par pagar becas escolares para los mas pobres: los trabajos de baja calificación se han ido para siempre a países de costes mas bajos, entre ellos China, Brasil y la India. El 31% de españoles entre 18 y 24 años no estudian, ni trabajan ni tienen diploma de ESO y son difícilmente empleables y hay que incentivarles a que estudien. Son una bomba de relojería para el futuro económico del país.

Medidas para reactivar el consumo privado

  • Eliminar los impuestos sobre el consumo y la producción (IVA): para que haya crecimiento económico y generar empleo necesitamos mas consumo y mas producción, ¿por qué entonces lastrarlos y desincentivarlos con impuestos?
  • Eliminar impuesto sobre la renta de las personas físicas IRPF: puestos a reformar profundamente… Esa medida incentivar las personas a trabajar y ganar mas. Siempre me ha extrañado que se usara la renta de trabajo (la que ganan los pobres) como base de impuesto con tipos altísimos, mientras los ricos canalizan sus rentas hacia el “ahorro” a través de sociedades y Sicav y pagan un tipo de impuesto muy inferior y, encima, sobre ingresos reducidos por la detracción de “gastos de explotación” e “inversión”.
  • Sustituir la perdida de ingresos fiscales del IRPF con un único impuesto sobre el consumo de energía (eléctrica, gas, hidrocarburos, etc.): está claro que la energía es un recurso escaso, caro y que genera costes en calentamiento global y daños al medio ambiente. Además, su uso es una buena forma de estimar la riqueza de los individuos o la actividad de una empresa y de incentivar la eficiencia energética en la producción industrial. Y, combinada con eliminación del IRPF, crearía un sistema fiscal mas progresivo y justo hacia los que menos ganan.
  • Exentar del pago de la seguridad social a las familia que tengan más de 2 hijos: lo consiguió un alemán con 7 hijos en una sentencia judicial memorable. Argumentó acertadamente que está creciendo hijos que cotizarán la Seguridad Social ayudándola a alcanzar estabilidad y solvencia y es discriminatorio que como padre tenga que pagar lo mismo de alguien que no tiene hijos. Una de los detonantes básicos de la crisis es demográfico: el principio de la jubilación de la generación de los baby boomers y la diminuta extensión de la generación que les sigue y tiene que pagar sus pensiones y la colosal deuda que han acumulado durante los últimos 30 años.

Medidas para estabilizar los mercado financieros internacionales

  • Establecer impuestos sobre las transacciones financieras internacionales (tasa Tobin): se habla de ella desde hace años como método para limitar la volatilidad y la especulación en los mercados financieros globales (mercados que mueven cada día una cantidad de dinero superior a 10 veces el valor de la totalidad de bienes y servicios que se comercian en el mundo) y de generar ingresos para capitales necesarios para los rescates financieros de países con crisis de balanza de pagos y cuenta corriente, a riesgo de default. Se limitaría la volatilidad y el riesgo en las transacciones internacionales de capitales.
  • Prohibir la venta de casi todo tipo de productos derivados (con la excepción de algunos, como os futuros sobre mercancías): la crisis financiera ha sido precipitada por el uso indiscriminado de estos instrumentos a la vez que todos los algoritmos para estimar su valoración y riesgo se han demostrado equivocados. Son productos peligrosos y con un perfil de riesgo y precio desconocido. Sobran.

Una crisis aguda, rápida y resolutiva

Lo dicho, sólo son algunas ideas superficiales, provocadoras y de ruptura. Sin embargo, cada una de ellas tiene detrás centenares o millares de páginas de estudio hechas por economistas de fama mundial.

La ventaja que tienen estas medidas propuestas es que favorecerían un desarrollo de la crisis rápido e intenso, que prepararía el terreno para una nueva fase de crecimiento sostenido. Una situación parecida a la reestructuración económica que tuvo lugar en España en los años ’80.

Las entrego a la blogosfera para que la diseccione y, si procede, las desarrollen. Es una contribución al “brain storming” global sobre las medidas necesarias para salir de la crisis.

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Hoy os voy a contar dos fábulas de metafórica actualidad, para explicar a los niños -y a los no tan niños- lo que está ocurriendo en este mundo desde que se empezó a hablar de “crisis”. Ambas fábulas encierran la misma moraleja.


El monje que compró media docena de Ferrari

Había una vez, en un lugar cuyo nombre no quiero recordar, un joven rey que cultivaba una gran pasión por los coches de carrera. Un buen día, el rey decidió que la prosperidad de su reino dependía de que cada ciudadano pudiera conducir un Ferrari rojo flamante.

Para conseguir ese ambicioso objetivo, el joven rey financió un imponente programa que puso en funcionamiento fábricas para construir coches Ferrari en todo el país, y subvencionó la producción con el dinero de los impuestos. Con gran gozo de todos sus súbditos, puso a la venta esos coches de lujo con un 50% de descuento sobre el precio real. Los concesionarios de coche se llenaron, mientras miles de hombres y mujeres compraban su coche Ferrari.

Un día, las ventas empezaron bajar. Una vez más el joven rey decidió reducir el precio de venta a la mitad. Una nueva ola de compradores compulsivos se amontonaron en los concesionarios para comprar Ferrari. Sin embargo, con el pasar del tiempo las ventas volvieron a bajar y el rey optó por reducir el precio de un Ferrari nuevo rojo flamante a 900€.

La noticia voló como el viento, a lo largo y ancho del gran rió que cruzaba los territorios del reino y, de pronto, se formaron largas colas delante de los concesionarios. Los Ferrari se vendían como churros. Había quien compraba 3 a la vez. Un monje compró media docena.

¿Por qué no? ¡Estaban baratísimos! Se compraban coches Ferrari para que cada niño pudiera jugar con uno en el césped de su parque infantil. El frenesí continuó hasta que el reino entero estaba inundado de Ferrari.

Desdichadamente, la ventas volvieron a bajar y al rey entró un ataque de pánico. Era imprescindible vender más Ferrari para evitar, por lo menos según su razonamiento, que la economía se hundiera.

La crisis era grave. Los súbditos estaban trabajando hasta 3 días a la semana sólo para poder pagar los impuestos necesarios a mantener abiertas y en funcionamiento las fábricas y que se producirán mas y mas coches Ferrari. Si se dejaban de vender Ferrari, la economía iba a colapsar. Era preciso tomar decisiones difíciles y el rey se demostró a la altura del reto: decidió regalar los Ferrari.

Unos pocos coches Ferrari más salieron de los concesionarios, pero pronto volvió el estancamiento. Nadie quería ni un Ferrari más. Estaban hasta los mismísimos Ferrari… de Ferrari. Daba igual que fueran gratis. Ya no se podía encontrar nada útil que hacer con ellos.

Un buen día de primavera, en el reino terminó la producción de Ferrari. Durante años se trabajó en el reino para deshacerse de los Ferrari que obstruían las calles, las plazas, los parques. Hasta el río se había llenado de Ferrari y no se podía cruzar. Los ingresos de los impuestos se hundieron, las fábricas cerraron y el desempleo se disparó. La economía se hundió. Los súbditos no podían pagar ni la gasolina, por lo que muchos Ferrari se quedaron abandonados y oxidados.

Cuando el reino por fin superó la gran crisis, el número de Ferrari era inferior al que había antes del ambicioso programa del -ya no tan joven- rey, apasionado de coches de carrera.

 

El cuento del Crédito

Había una vez, en un país cuyo nombre prefiero no delatar, un Gobierno que deseaba ardientemente un gran crecimiento económico.

Un buen día, el Gobierno decidió que la prosperidad de su país dependía de producir crédito y de que cada ciudadano pudiera acceder a ese crédito.

Para conseguir ese ambicioso objetivo, El Gobierno inició un ambicioso programa que puso en funcionamiento un banco central, sucursales bancarias, bancos de inversión, bolsa de valores y tarjetas para crear crédito y distribuirlo en todo el país. Con gran gozo de todos, puso a la venta crédito a un precio muy inferior a la tasa de mercado. Las sucursales de los bancos se llenaron, mientras miles de hombres y mujeres solicitaban crédito.

Un día, la cantidad de prestamos empezó a bajar. Una vez más el Gobierno instó a los bancos a volver a reducir el precio de venta del crédito. Una nueva ola de prestamista compulsivos se amontonaron en los bancos para solicitar crédito.

Sin embargo, con el pasar del tiempo las ventas volvieron a bajar y el Gobierno optó por reducir el precio de del crédito al 1%.

La gente volvió en masa a los bancos para solicitar aún más crédito. ¿Por qué no? ¡Estaba baratísimo! Los prestatarios utilizaron crédito para comprar casas, barcos, vacaciones, ropa, comida, coches y hasta Ferrari para llevar los niños al parque. El país se inundó de crédito.

Desdichadamente, los créditos concedidos volvieron a bajar y al Gobierno entró un ataque de pánico. Era imprescindible conceder más crédito para evitar, por lo menos según su razonamiento, que la economía se hundiera. La crisis era grave. Los ciudadanos estaban trabajando hasta 3 días a la semana sólo para poder pagar los intereses sobres sus deudas y los impuestos necesarios a pagar las deudas de los bancos.

Si se dejaban de mover crédito, la economía iba a colapsar. Era preciso tomar decisiones difíciles y el Gobierno se demostró a la altura del reto: empezó a regalar crédito a tasas de interés reales negativas.

Unos pocos créditos más se movieron por la economía, pero pronto volvió el estancamiento. Nadie quería ni un crédito más. Daba igual que fuera gratis. Ya no se podía encontrar nada útil que hacer con ello.

Un buen día de primavera, en el país se terminó de distribuir crédito. Durante años se trabajó para deshacerse de la colosal deuda que se había acumulado. Los ingresos de los impuestos se hundieron, los bancos cerraron y el desempleo se disparó. La economía se hundió. Los ciudadanos no podían pagar los intereses de las deudas que habían asumido por lo que muchos de los activos que se compraron con ese crédito empezaron a generar minusvalías.

Cuando el país por fin superó la gran crisis, la cantidad total de crédito era inferior a la que había antes que empezara el ambicioso programa del Gobierno.

 

La moraleja

¿Por qué lo llaman crédito si lo que quieren decir es deuda?

Durante los últimos 70 años, los Gobiernos, empresas y privados de todo el mundo han acumulado una cantidad de deuda colosal que supera con creces la capacidad de generar ingresos para pagarla.

¿Alguien quiere comprar un Ferrari? Lo vendo baratito…

Si te gustó el cuento, ayuda a menearlo

Para una exposición mas detallada del porque nos encontramos en una encrucijada económica critica y de como puedes sobrevivir y prosperar en una depresión económica de carácter deflacionario, te remito a los posts anteriores en este blog
 

 

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El primer paso para sobrevivir y prosperar en a una depresión deflacionaria es entenderla. Este es el primero de una serie de post cuyo objetivo es analizar y explicar de forma sencilla como funciona la economía en la situación deflacionaria en la que nos encontramos.


¿Inflación o deflación?

Ayer los partidos políticos españoles se reunieron en una comisión para consensuar medidas para “salir” de la crisis. Por supuesto, no se ha llegado a ningún acuerdo. Las medidas que proponen unos y otros son mutuamente incompatibles y opuestas. Por ejemplo: unos defienden subir los impuestos y otros bajarlos.

¿Cómo es posible que antes el mismo problema se abogue por soluciones totalmente opuestas? Si te llevas la impresión de que los encargados de gestionar la economía están dando palos de ciegos y que se dejan guiar mas por ideología que por análisis económica, estás acertando.

Sin embargo, no es un problema únicamente español o ideológico. Es el reflejo del desacuerdo entre los principales economistas a nivel mundial sobre si estamos pasando por un proceso de larga duración de deflación o si hay serios riesgos de inflación.


¿Que es la deflación?

A nivel intuitivo se asocia la inflación con la subida de precios de los bienes y servicios que se venden en los mercados, y la deflación con la bajada de los mismos precios.

Esta visión es incorrecta. En realidad, lo que varia es el valor de una unidad de moneda: la deflación ocurre cuando la cantidad de moneda en circulación en una economía disminuye en relación a la cantidad de bienes y servicios que se pueden comprar en esos mercados.

La escasez de moneda en relación al total de bienes y servicios en venta hace que con una unidad de la misma se pueda comprar cada vez mas. La subida y bajada de los precios es solo una consecuencia de la relativa escasez o abundancia de dinero en circulación.


El helicóptero

Algunos economistas abogan por el hecho de que la deflación es imposible porque los bancos centrales pueden “imprimir” dinero sin limite. Es la teoría del helicóptero: si falta dinero en la economía, se pueden fabricar billetes y tirarlos desde un helicóptero y se soluciona el problema.

Si esta teoría fuera cierta, la solución a la crisis actual sería muy sencilla: sería suficiente extender un cheque de 1 millón de Euros a cada uno de los ciudadanos del mundo para reactivar la economía.

La realidad es que los bancos centrales no controlan la cantidad de dinero en circulación porque su cantidad total depende de el uso que hacen de él los individuos, los bancos y las empresas.


La asistenta casadera

Hagamos un ejemplo sencillo. Imaginemos que vives en una pequeña isla- nación y que la única moneda en circulación es un billete de 1€ en tu bolsillo. Analicemos que puede ocurrir con tu dinero:

  • Compras pan al panadero y le entregas 1€. El panadero compra un café en la cafetería del pueblo y le entrega el euro. El dueño de la cafetería se compra un periódico y entrega al quiosquero el euro. En esta pequeña economía, a partir de 1€ se ha creado una actividad económica (un “Producto Interior Bruto” o PIB) de 1+1+1 = 3€. El Euro ha circulado, creando una riqueza de 3€ y tres personas han tenido acceso a dinero en sus manos. La economía crece y hay trabajo.
  • Te quedas el euro en tu bolsillo por la razón que sea (tienes miedo, todos hablan de crisis, no sabes como pagar el alquiler el mes que viene, etc). ¿Resultado? El PIB de la economía de tu isla baja de 3€ a 0€ y el panadero y el quiosquero terminan en el paro.
  • El banco central de la isla imprime otros dos billetes de 1€, los entrega al panadero y al quiosquero y ellos también deciden guardarlos (porque “hay mucha crisis”, están en el paro y nadie compra pan y prensa). El PIL de tu isla sigue en 0€ y todos en el paro.

Por el mismo mecanismo, si triunfa el amor y decides casarte con la asistenta a quien pagabas para ayudarte a llevar la limpieza en tu casa, el PIB de tu isla se contrae.

En la economía real, este fenómeno se magnifica porque, mientras los individuos gastando suman dinero a la economía, los bancos, extendiendo crédito, multiplican la cantidad de dinero en circulación.

En el contesto actual, los bancos centrales han perdido la capacidad de regular la economía controlando la cantidad de moneda en circulación: los bancos no prestan dinero, las empresas no solicitan crédito para inversión, los consumidores no asumen prestamos para consumir y limitan su consumo. Estamos atascados en un proceso deflacionario de larga duración.


Reactivar la economía

La actividad económica es un torbellino que se arranca y sigue inercialmente.

Si se queda atascado, hay que cambiar los precios relativos para que las fuerzas de mercado vuelvan a realocar los recursos de la forma mas eficiente y de paso se instale una inercia de dinamismo y movimiento sobre la que trabajar para crecer.

Para entendernos: en la presente situación de deflación, no tiene sentido que te compres un piso porque los precios de los inmuebles están hinchados a niveles irreales, se espera que bajen y es casi imposible que un banco te conceda una hipoteca. El mercado está congelado y el sector de la construcción perdiendo empresas y generando paro. El torbellino se ha atascado.

Pese a que hay millones de pisos vacíos en España y gente que los necesita, los precios no bajan porque los balances de los bancos se basan en esas valoraciones hinchada y ficticia de sus “activos” inmobiliarios. Una bajada de precios a nivel de mercado comportaría la quiebra técnica del sistema bancario español.

Descongelar el mercado inmobiliario con bajadas del 50% en su nivel de precios, a través de impuesto sobre los millones de pisos vacíos y exigir provisiones mas elevadas a los bancos por sus “activos” inmobiliarios, cambiaría los precios relativos, o sea la relación entre tu sueldo y el precio de un piso. Esa medida arrancaría el torbellino de la actividad económica, instalando una inercia de dinamismo y movimiento sobre la que trabajar para hacer crecer la economía.

Esa medida reactivaría la construcción y permitiría que bajaran drásticamente los alquileres, posibilitando a los trabajadores españoles moverse y emigrar hacia donde haya mas trabajo. Eso aumentaría la flexibilidad y productividad del trabajo en España mas que una reducción de los salarios o costes laborales en pos de “mejorar la competitividad”.

Una reducción de los sueldos, en cambio, agravaría todavía más el atasco del torbellino de la actividad económica.

En la situación de depresión deflacionaria en la que nos encotnramos, te aconsejo utilizar este criterio a la hora de valorar las propuestas para enfrentarse a la crisis que se plantean desde la arena política: ¿desatascan y dinamizan el torbellino de la economía?

Para una exposición mas detallada del porque nos encontramos en una encrucijada económica critica y de como puedes sobrevivir y prosperar en una depresión económica de carácter deflacionario, te remito a los posts anteriores en este blog:

– post: “Déja vu
– post “El umbral de la recuperación
– post “En una imagen la historia del capitalismo mundial, de 1760 hasta la actualidad
– post “¿1930 o 2010?”


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Déja vu

Índice Dow Jones de la bolsa de Nueva York: 1929-1932

 

Otra imagen que nos proporciona The Elliot Wave Theorist sobre los interesantes parecidos entre la crisis financiera de 1929 que desencadenó la Gran Depresión y la situación actual.

Si siguen los parecidos con 1930, esto es lo que le espera a la bolsa: estaríamos en el punto marcado con B en la gráfica y empezaría la gran bajada del siglo.

Los mismos errores

¿Por que debería volver a ocurrir una situación tan catastrófica como la de 1930? Parece ser que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

Ayer la Federal Reserve, el banco central estadounidense, ha puesto fin a su política de “barra libre” de dinero para los bancos, subiendo la tasa de interés del al 0.75%.

Esa medida supone activar una política económica restrictiva que ya se experimentó en 1930 y que causó una nueva y adicional contracción de la actividad económica.

Termina asì oficialmente lo que ha supuesto un verdadero subsidio encubierto de casi 1 billón de US$ para cubrir las perdidas de bancos “zombies” que basan su cuenta de resultados sobre valoraciones hinchadas e imaginarias de activos financieros e inmobiliarios.

Es un subsidio que todos hemos pagado para evitar que los bancos quebraran y el sistema financiero global colapsara.

Sin embargo, la contracción de la actividad económica que estamos experimentando no es “cíclica” como las 11 que se han manifestado desde 1933. Es una contracción de “balance sheet“, alimentada por la evaporación de la ilusoria sensación de riqueza que daban los activos sobrevalorados.

Hablando en plata: el fontanero de Madrid ya no puede comprarse un cochazo ampliando la hipoteca de su piso y el banquero de Wall Street ya no puede prestar dinero usando acciones y deuda como garantías.

Es una situación en la que Japón lleva empantanado desde principios de 1990. Para los japoneses ha supuesto dos décadas perdidas.

La experiencia de Japón y de la Gran Depresión de 1929 enseñan que, hasta que no se deprecien los activos sobrevalorados, la actividad económica seguirá estancada: los bancos no prestan dinero, las empresas no solicitan crédito para inversión, los consumidores no asumen prestamos para consumir. A ese fenómeno se le llama “deflación“.

En este contexto deflacionario en el que está sumida gran parte de la economía mundial, la Fed está cortando el grifo del dinero.

Estamos cometiendo los mismos errores de nuestros abuelos.

En unas semanas esta subida de la tasa de interés del Fed se trasladará a la zona euro y al euribor: subirán las cuotas de las hipotecas y los intereses que tiene que pagar el Gobierno sobre su deuda. La bolsa se resentirá.

La nueva burbuja

En resumen, se ha creado una nueva burbuja: los bancos centrales han prestado gratis sus fondos al resto de bancos para comprar títulos de estado. El interés que los bancos ganaban sobre esas letras del tesoro se utilizaba para tapar los agujeros que tenían. De esta forma, se ha sencillamente y planamente trasladado el riesgo de insolvencia, de los bancos a los gobiernos.

Ahora que los gobiernos encuentran dificultad en vender su deuda, suben los tipos de interés y se debilita la bolsa.

La importancia de la bolsa

Para una explicación de porque la evolución de la bolsa afecta directamente tus ingresos y es el espejo mas fiable que tenemos de la evolución de la psicología colectiva de la sociedad en su conjunto, te remito a los posts anteriores en este blog:

– post “El umbral de la recuperación
– post “En una imagen la historia del capitalismo mundial, de 1760 hasta la actualidad
– post “¿1930 o 2010?”

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Hoy os presento un vídeo con fecha diciembre de 2007, momento en el que ya se habia manifestado la crisis y EEUU llevaba varios meses en recesión.

En este vídeo, el Presidente del Gobierno español José Luis Rodriguez Zapatero prevé crear entre 2008 y 2012 dos millones de empleos adicionales y disfrutar de un crecimiento económico por encima de la media de la Unión Europea.

Podemos estar tranquilos. Tenemos delante de nosotros 4 años de prosperidad, pleno empleo y crecimiento por encima del resto de Europa. La Economía de España está fuerte y es sólida.

El pasado fin de semana, el prestigios semanal The Economist, que cuenta entre sus lectores TODAS las personas que cuentan en el mundo político y financiero internacional (incluidos Gobernadores de Bancos Centrales, Ministros de Finanzas, inversores, Directores Gerentes de multinacionales, etc.), publicaba con el título “The Zapping of Zapatero” un editorial inusualmente crítico sobre la gestión del Presidente del Gobierno español.

El artículo utiliza tonos particularmente duros al instar a los ministros del Gobierno español a “grow up”, madurar, porque están “llevando a la ruina” el país. Según The Economist:

Sólo quedan unos meses para tomar unas decisiones radicales necesarias para evitar que años de estancamiento económico puedan desatar el desorden social en Esapaña.

¿Qué es lo que reprocha The Economist a Zapatero? Veámoslo punto por punto:

  • Reconocer tardíamente que la economía tenía problemas graves
  • Diagnosticar equivocadamente el problema como una recesión importada que se podría capear aguantando el chaparrón y ganando tiempo.
  • Seguir distribuyendo dinero público y elevando las pensiones y los salarios del sector público cuando la actividad económica se estaba hundiendo.
  • Rechazar la necesidad de cualquier reforma.
  • Estar llevando a la ruina las finanzas publicas española.
  • Reaccionar con confusión y abruptamente cuando los mercados financieros internacionales perdieron la confianza en su gestión.
  • Lanzar un plan de austeridad y un esquema genérico para la reforma del mercado de trabajo, sólo para retirar partes de ambos a la primera señal de protesta.

Y que conste que esto no va de corrientes políticas, sino de confianza en las personas y de gestión de crisis. El reto al que se enfrena la sociedad y la economía española es descomunal.

No parece que la clase política española esté a la altura: los mejores economistas españoles (entre ellos Juaquín Almunia, Pedro Solbes, Rodrigo Rato y Manuel Pizarro) han sido alejados o han huido espantados de ambos bandos de los principales partidos políticos españoles.

 

Hoy, miércoles 17 de febrero de 2010, Zapatero se presenta en el Congreso de los Diputados para debatir como atajar la crisis. No esperen que salgan soluciones.

 

 

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Solicitando trabajo en octubre de 1930

El Presidente del Gobierno de España declaró el día 5 de febrero de 2010, tras una caída de la bolsa española alrededor del 17% en el primer mes de 2010, que “nos encontramos en el umbral de la recuperación”.

Una afirmación de este tipo demuestra el total desconocimiento de los más básico mecanismos de funcionamiento de la economía y de los mercados financieros: históricamente, una caída de la bolsa y de los mercados financieros de semejante tamaño siempre ha sido suficiente para causar una contracción de la actividad económica y del empleo.

Debería quedar claro de los post anteriores en este blog que, según mi análisis, al día de hoy nos enfrentamos a una crisis económica global cuyas causas no se deben solo a los conocidos excesos financieros de la última década o a factores cíclicos de corto plazo.

En este post quiero empezar a explicar las razones que me levan a anticipar para los próximos meses una ulterior y brusca caída de la bolsa que nos llevará de cabeza a una depresión mundial de carácter deflacionario, de larga duración y gran magnitud. Apoyo mi razonamiento en las lúcidas y reveladoras teorías económicas de Dr. Robert Prechter, presidente de Elliot Wave Theorist.

¿Qué es una depresión?

Una contracción económica empieza con una caída e insuficiencia de la demanda de bienes y servicios en relación al nivel de producción de los mismos. Frente a esa caída e insuficiencia, los precios de los bienes y servicios bajan. La bajada de los precios indica a los productores que tienen que reducir y la producción y, como consecuencia, el nivel general de la producción cae.

Las contracciones económicas pueden ser de intensidad muy variables. Lo economistas definen solo 2: las “recesiones” y las “depresiones”. Basándonos en como los economistas han utilizados esa definiciones en el pasado, podemos llegar a la conclusión que la recesión es una caída moderada de la producción total, que puede durar entre pocos meses y un par de años. De otro lado, la depresión es una caída de la producción total demasiado profunda o duradera para poderla definir sencillamente recesión. Esos términos son evidentemente muy genéricos, cuantitativos e imprecisos. La teoría económica es incapaz de definirlas de forma mas precisa.

El alcance de la contracción económica que anticipo es demasiado grande para que se la pueda llamar una “recesión” como las que la economía capitalista mundial ha experimentado 11 veces desde 1933. Si mis predicciones son correctas, en el momento que la contracción termine ningún economista hesitará en definirla una “depresión”.

Las depresiones, bolsa y psicología colectiva

A la hora de aventurarse en el resbaladizo terreno de las previsiones económicas, podemos empezar por una observación: las caídas importantes de la bolsa siempre llevan directamente a una depresión. En el gráfico que adjunto, que representa la evolución del índice de la bolsa de Nueva York desde 1760 hasta la actualidad, podemos ver que ha habido depresiones económicas emparejadas con cada uno de los puntos en que se aprecia una caída de la bolsa de envergadura. En concreto, hubo depresiones de 1835 a 1842 y de 1929 a 1932.

La bolsa de valores es el espejo más sensible del estado de la psicología colectiva de la sociedad moderna. Cuando las masas se encuentra en un estado de optimismo colectivo, compran acciones y emprenden actividades productivas. Al revés, cuando las masas se encuentran en un estado de pesimismo colectivo, venden acciones y reducen sus gastos, actividades productivas e inversiones. Las tendencias en la economía real se manifiestan siempre con un retraso respeto a la evolución dela bolsa porque las decisiones que se toman en los puntos álgidos del estado emocional colectivo tardan tiempo en evidenciar sus consecuencias.

Podemos concluir que las tendencias psicológicas crean las tendencias económicas. Esta relación causal entre la psicología y la economía es el opuesto de lo que la mayoría de los economistas y de los analistas financieros suelen mantener. Sobretodo, resulta ser un marco interpretativo mucho mas eficiente a la hora de entender y anticipar la evolución de la economía que la, hoy en día muy cuestionada, teoría de los mercados eficientes.

En particular, ese gráfico pone de manifiesto que las caídas más brutales de la bolsa no suelen aparecer tras largos períodos de declino, que indican un lento proceso de deterioro, sino tras largos periodos de expansión económica y subida de los precios de las acciones. Las depresiones empiezan con una aparentemente impredecible inversión de una persistente subida de la bolsa.

Es el cambio brutal desde el creciente optimismo hacia el creciente pesimismo lo que desencadena la contracción económica. En los últimos meses hemos experimentado una subida puntual de la bolsa, en el contexto de un mercado bajista que durará muchos años paralelamente a un creciente pesimismo que dominerá la sociedad.

Desde luego, no nos encontramos en el “umbral de la recuperación”.